La médica Bárbara Abelleira, residente del Servicio de Diagnóstico por Imágenes del Hospital Padilla, recibió el primer premio del Encuentro de Residentes del Congreso Argentino de Diagnóstico por Imágenes, tras presentar el estudio de un paciente con meningoencefalitis por toxocariasis, una enfermedad parasitaria extremadamente rara cuando compromete el sistema nervioso central.

“El valor del caso está en la rareza y en la forma en la que se manifestó. Hay muy pocos casos descriptos a nivel mundial”, explicó la médica. El paciente, un hombre de alrededor de 40 años, ingresó al Hospital Padilla con un cuadro neurológico severo, caracterizado por cefalea intensa, desorientación espaciotemporal, dificultad para responder a estímulos y rigidez de nuca. “Cuando un paciente no sabe en qué día está o no reconoce a personas cercanas, hablamos de un compromiso neurológico importante”, relató Abelleira.

La sospecha inicial fue una meningitis, aunque los estudios de rutina comenzaron a mostrar datos que no cerraban del todo. En el análisis del líquido cefalorraquídeo apareció un hallazgo clave, la eosinofilia, un tipo de glóbulo blanco habitualmente asociado a infecciones parasitarias. “Esos glóbulos blancos no eran tan altos como para confirmar nada, pero estaban ahí. Era una de esas pistas que te hacen dudar”, mencionó.

Las imágenes que cambiaron todo

Con el deterioro clínico del paciente, los médicos ordenaron estudios por imágenes. La tomografía mostró áreas de edema cerebral poco frecuentes para una meningitis común, por lo que se avanzó con una resonancia magnética con contraste.

“Cuando vimos las imágenes con contraste fue un shock. El cerebro estaba lleno de pequeñas lesiones. Nos miramos y dijimos: esto no es lo habitual”, contó.

La primera hipótesis fue la tuberculosis, pero los datos de laboratorio no acompañaban ese diagnóstico. También se evaluaron otras patologías parasitarias, tumores y procesos degenerativos agudos. “Íbamos tachando diagnósticos uno por uno. Nada encajaba del todo”, explicó.

La sospecha de un parásito casi desconocido

La atención comenzó a centrarse en la toxocariasis, un parásito que se transmite a través de perros y gatos. “El ser humano puede estar en contacto con el parásito y no desarrollar nunca la enfermedad. Lo raro fue que se manifestara de esa forma y de manera tan agresiva”, señaló Abelleira.

La médica remarcó que el paciente no presentaba inmunocompromiso ni antecedentes que justificaran una evolución tan grave. “Era una persona común, sin factores de riesgo. Fue mala suerte, muchísima mala suerte”, expresó.

Confirmar el diagnóstico no fue sencillo. Los estudios específicos no se realizan en la provincia y debieron enviarse al Instituto Malbrán. Primero se obtuvo un test Elisa positivo y luego una prueba molecular confirmatoria. “Ese resultado llegó cuando el paciente ya había fallecido”, lamentó.

Abelleira explicó que, a diferencia de otras infecciones, los parásitos no pueden tratarse de forma genérica. “No es tratar por tratar. Si el parásito está en el ojo y se da el antiparasitario, el paciente puede quedar ciego. Cada parásito tiene un tratamiento muy específico y necesita confirmación”, detalló.

El caso fue presentado en el Encuentro de Residentes, una instancia en la que médicos en formación exponen situaciones clínicas complejas y debaten diagnósticos junto a especialistas de Argentina y del exterior. La complejidad del cuadro sorprendió incluso a referentes de la radiología, ya que ninguno de los participantes logró diagnosticar el caso.

“Cuando puse la resonancia con contraste en la pantalla, la sala quedó en silencio. Todos pensaban en tuberculosis. Nadie decía toxocariasis”, recordó. Recién cuando se mencionó la presencia elevada de algunos glóbulos blancos, el debate comenzó a girar hacia las parasitosis.

Tuberculosis: tos, fiebre y abandono, señales de una patología que preocupa otra vez

“El momento en que dijimos el diagnóstico fue una gran sorpresa general”, contó. Finalmente, el trabajo obtuvo el primer premio, el máximo galardón de la categoría.

Como parte del reconocimiento, Abelleira fue becada para participar en noviembre de este año en el Congreso de la Sociedad Radiológica de Norteamérica, que se realizará en Chicago, uno de los encuentros más importantes del mundo en la especialidad

“El premio no es solo personal, es del equipo y del hospital”, afirmó Abelleira. “Todo el estudio del paciente se realizó en un hospital público de Tucumán, con recursos locales y un alto nivel de compromiso profesional”.

El reconocimiento otorgado por la Faardit distinguió el trabajo presentado por la residente del Hospital Padilla y permitió visibilizar el abordaje de un caso clínico poco frecuente dentro del sistema de salud público.